Una guía personal de Vancouver II

La semana pasada os conté que una parte de Diseño Interior Bruto vino temporalmente a vivir a Vancouver. Os mostré una pequeña pincelada de los barrios más céntricos y mis impresiones generales sobre la ciudad.

Hoy vamos a salir del centro y os voy a enseñar cómo son otros barrios menos turísticos y algunas zonas, junto a la ciudad, para hacer pequeñas excursiones por el campo.

Kitsilano

Es un barrio residencial de clase media alta, poblado por casas preciosas de madera (y algún que otro casoplón de diseño) y al que coloquialmente se le llama Kits. Está situado al oeste de Vancouver y al sur de la costa de English Bay. La parte norte de Kitsilano mira de frente a West Vancouver, ambos barrios separados por la entrada de agua Burrard Inlet y tiene unas puestas de sol alucinantes. Allí se encuentra una de las mejores playas, Kitsilano Beach, y uno de los parques infantiles más chulos y mejor ubicados de la ciudad (que yo conozca), en el que puedes sacar a tu retoño a jugar mientras contemplas mar y montaña al mismo tiempo. Tiene un par de calles comerciales, West 4th Ave y West Broadway, llenas de restaurantes, cafés, mercados de comida orgánica, tiendas de ropa y diseño… En los últimos años se ha puesto muy de moda como lugar de residencia entre las parejas de clase media y con niños y porque aquí viven unos cuantos famosos, lo que ha provocado una subida astronómica de la vivienda en esta zona.

UBC

La UBC es la Universidad de British Columbia y no es más que un campus universitario con varios museos interesantes, como el Museo de Antropología y el Museo de Historia Natural, con algunas zonas residenciales cerca y junto a otro inmenso parque-bosque maravilloso, el Pacific Spirit Regional Park. Sin embargo, para mi tiene un par de joyas poco conocidas y, por tanto, poco visitadas. Por un lado, el UBC Botanical Garden que,  de los dos jardines botánicos que tiene la ciudad, este es el menos conocido. De él destacaría, además de lo bonito que es el jardín, un recorrido en altura que se puede hacer por los árboles. La otra joya es el Nitobe Memorial Garden, un jardín japonés cuidado con tanto mimo y esmero que te invita a entrar de puntillas y susurrando (la única vez que he ido ha sido corriendo y al grito de ¡enano no te metas en el agua y no corras por los puentes sin barandilla…!!! Nada zen, vamos).

Antes de salir de excursión, mencionaros que existen un montón de rincones, calles preciosas, parques, playas, paseos, festivales, eventos, cafeterías, restaurantes y mil sitios más que me dejo en el tintero por no aburriros. Solo voy a destacar tres sitios. El Van Dusen Botanical Garden, este es el famoso y por algo es así ¡maravilla total! Otro es el Queen Elisabeth Park, un parque agradable situado en una colina, desde el que hay vistas increíbles de la ciudad. Y por último, una manzana de la 10th Street (entre Columbia y Manitoba St) con las Heritage Houses más bonitas, cuidadas y coloridas de Vancouver.

North Vancouver,  Capilano River y Grouse Monutain

North Vancouver, además de ser un barrio residencial (o un distrito, no sé bien), es la entrada a numerosísimas excursiones a pie por la montaña. La mejor manera de acceder en transporte público es a través del Sea Bus, un ferri que conecta durante todo el día North Vancouver con Downtown. El paseo en ferri es muy agradable y pasar al otro lado te da la oportunidad de ver la ciudad desde otra perspectiva. Junto al embarcadero está el Lonsdale Quay Market y la Polygon Gallery, galería de arte contemporáneo inaugurada recientemente, centrada en fotografía y media art.

Capilano River, da nombre al famosísimo Capilano Bridge, al que aún no me ha dado por ir, entre otras cosas porque la entrada al puente colgante vale una pasta. A pesar de ello, hay una parte del río Capilano que se puede visitar desde el norte, en Cleveland Park, donde se encuentra la presa del mismo nombre. Desde el parque se puede bajar junto al río por uno de los caminos o trails, como los llaman aquí.

Grouse Mountain es una estación de esquí que está a solo media hora desde Downtown, de hecho, desde Coal Harbour, afinando mucho la vista, se puede ver cómo sube el teleférico. Cuando llegas arriba, a pesar de ser un lugar muy turístico, tienes una vista increíble de toda la ciudad y realmente merece la pena pagar los 50 dólares aproximadamente que cuesta la subida.

Lynn Canyon y Deep Cove

Lynn Canyon es una maravilla. No tengo palabras para describirlo. Pero así,  en resumen, es una zona de bosque y montaña que se encuentra hacia el noreste de North Vancouver , allí está el otro puente colgante conocido, con menos glamour que el de Capilano pero que puedes atravesar sin pagar, el Lynn Canyon Suspension Bridge. Toda la zona está llena de caminos para perderse, el más importante que atraviesa por aquí es el Baden Powell Trail de 48 km  de longitud y que recorre toda la costa norte desde Horseshoe Bay hasta Deeep Cove.

Deep Cove, es junto a Lynn Canyon, una de mis lugares favoritos fuera del centro de Vancouver. Su nombre se traduce como cala profunda, así que ya os podéis imaginar como será. Es, efectivamente, una cala de una enorme entrada de agua de mar y rodeada de montañas. Hay un pequeño barrio con tiendas y restaurantes y un paseo precioso hasta Quary Rock, desde donde se pueden contemplar unas vistas de las que quitan el hipo.

West Vancouver, Lighthouse Park y Horseshoe Bay

West Vancouver es, de nuevo, otro barrio residencial ubicado entre mar y montaña en la zona oeste del norte de la ciudad. Merece la pena recorrer Marine Drive para adivinar las calas y casas maravillosas que hay junto al mar. A mitad del recorrido está el Lighthouse Park, un parque-bosque precioso cuyo recorrido te lleva hasta un faro. Marine Drive acaba en la zona de Horseshoe Bay desde donde salen numerosos ferris a las islas y otras zonas de la costa. Por cierto, merece mucho la pena, un trayecto en ferri desde este punto hacia cualquier destino, te quedarás sin palabras.

Por último, me gustaría contar lo alucinada que me quedé al llegar y ver la fauna urbana, pero fauna de la de verdad. Es decir, cada día veo en la calle y en los parques, ardillas, gaviotas, tortugas, patos, ocas, cuervos… En verano se ven garzas y es muy habitual toparse con mofetas y mapaches. Hay bastantes coyotes aunque yo no los he visto nunca, ni ganas. Y no pueden faltar los osos negros, que aunque viven en las montañas, cada vez se acercan más a los núcleos urbanos en primavera y verano en busca de comida. Total, casi nada.

Y hasta aquí, mi experiencia vancouverita. Como os digo, me dejo un montón de cosas por contar, pero ni vuestra vida ni la mía dan para tanto.

La semana que viene os sorprenderemos con otro tema, esta vez sí, más decorativo.

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